rellenos

Seguro que alguna vez te has puesto delante del espejo, y has tirado un poquito del pómulo hacia arriba… es increíble lo que cambias ¿verdad?

El ácido hialurónico te da ese poquito que necesitas para que todo se mantenga en su sitio. Además, es tan versátil que, eligiendo el grosor adecuado, podemos reponer volúmenes o tratar las arruguitas más finas (el “ código de barras” o las “patas de gallo”).

Sus ventajas: la primera, que aporta una hidratación que se ve a nivel superficial, además del volumen proporcionado a nivel más profundo.

La segunda, que estimula la producción de colágeno, así que cuando se haya reabsorbido seguirás viéndote mejor que antes del tratamiento.

La tercera: que dependiendo del producto tardará más o menos en eliminarse, pero finalmente desaparecerá. Y ¡SÍ! ¡Es una ventaja! Piensa que nuestro rostro está en constante cambio y remodelación, y lo que hoy te queda fantástico, en 10 años puede resultar muy, muy raro.. ¡con el hialurónico, seguro que eso no va a ocurrir!